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Remedios caseros contra la queja

 Remedios caseros contra la queja

Imagen con carácter ilustrativo.

En honor a la verdad, pienso que todos en algún momento hemos pasado por el famoso “quéjese aquí” de uno u otro modo. ¿Recordás aquella sección televisiva que se llamaba del mismo modo? Le hacían semicírculo a los quejosos e imagino el tiempo que se demoraba la actividad por la cantidad de gente que quería participar.

Quejarse es facilísimo. Me refiero a la queja que resuelve muy poco. Hay quejas que efectivamente pueden lograr cambios, pero el grueso de ellas no logra demasiado. Pasa a ser, más bien, una zona de confort desde donde plácidamente nos despachamos contra todo y todos, sin la menor intención de hacer algo al respecto. Que me resuelvan los demás.

Sin embargo, junto con un análisis a lo interno, hay algunos remedios caseros de los que podemos echar mano si caemos en cuenta que somos unos quejicas consagrados. Comparto tres:

Echale ganas a lo que te apasiona.

Cuando uno está en “el flujo” va rodado. Para estar allí necesitás por fuerza estar haciendo algo que disfrutás y que te consume. El tiempo pasa volando y apenas si sos consciente de lo que ocurre a tu alrededor.  De hecho, la pasión no tiene que ver mucho con estancamiento ni idealización romántica, sino más bien con movimiento en vistas al futuro que se puede lograr.  No importa si se tienen todos los recursos o si el coeficiente intelectual es elevado. Quien tiene pasión lleva la ventaja. Ah, y no pierde su tiempo quejándose.

Dejá de planear y comenzá a hacerlo.

Quienes realmente tienen el deseo de hacer algo se ponen manos a la obra. Aunque salga mal. Obviamente hay alguna medida inicial pero el punto es ponerse en movimiento. Habrá otros que están paralizados por el miedo, la preocupación y la ansiedad. Pero hay que encontrar la fortaleza para seguir adelante. Aquel momento perfecto y anhelado cuando todo esté seguro y ‘bajo control’ puede que nunca llegue, así que, ¿para qué esperar? Ponerte en acción te quitará del tiempo que solías usar para estar quejándote de todo.

Esperá un dividendo como resultado de tu compromiso.

Aunque te digan que hay que vivir sin expectativas, lo cierto es que en si eso también es una expectativa. Entonces, ¡esperá lo mejor! Si hacés un compromiso total con una actitud positiva, siempre podés esperar un retorno, un dividendo. Cuando asumimos un compromiso de forma apasionada empezamos a divisar los recursos, las oportunidades y las puertas abiertas. Con un panorama tan optimista, ¿quién va a querer perder el tiempo quejándose?

Si tuviera que resumir los remedios en uno solo sería: encontrale sentido a la vida y viví por ello. La vida se nos suele escapar por estar pendientes de cosas sin importancia y, tras de eso, que realmente no podemos cambiar. Y al desperdiciar el tiempo así, dejamos de lado lo que si podemos cambiar, a nosotros.

Y, parafraseando a Marcel Proust –y perdón por la herejía-: “aunque mis quejas no cambien nada, si yo cambio, todo cambia.. y no tengo que quejarme más”.

 

Fabrizzio Ponce

Fabrizzio Ponce

https://fabrizzioponce.com/

De profesión Administrador de Negocios, con formación adicional en RRHH, Liderazgo, Motivación y Coaching, tiene más de veinte años de experiencia profesional en diversos sectores comerciales. Actualmente se dedica a crear y formar equipos y personas de alto rendimiento mediante capacitación presencial y online, asesorías y creación de contenidos.

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