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La desigualdad de género: el elefante en medio de la oficina

 La desigualdad de género: el elefante en medio de la oficina

Imagen ilustrativa.

La negación es una de las reacciones más frecuentes que he encontrado cuando trabajamos la igualdad de género en empresas.

Las frases de tipo “aquí nadie llega por ser hombre o ser mujer, sino porque se lo ganó”, “la desigualdad es cosa del pasado” o “yo no veo mujeres ni hombres, sólo veo personas” son comunes. Entendemos de dónde nacen estas inquietudes y por eso ayudamos respetuosamente a que puedan ver el panorama más amplio.

Un buen resumen es este: no somos 100% dueños (ni dueñas) de nuestras decisiones. Tanto mujeres como hombres vemos la realidad después de pasarla por un filtro de reacciones automáticas, algunas connaturales y otras aprendidas. Estos son los que llamamos sesgos inconscientes. Algunos de estos sesgos garantizan nuestra supervivencia (por ejemplo, asociar rápidamente a una serpiente con peligro), pero otros nos quitan objetividad a la hora de analizar situaciones y tomar decisiones. Tal como lo explora Umberto Eco en “El nombre de la rosa”: “vemos como en un espejo, confusamente”.

Esto no es un juicio ni una persecución: todas las personas tenemos (en mayor o menor medida) sesgos inconscientes que varían según el contexto en el que nos desarrollamos, nuestra experiencia de vida, las personas que hemos conocido y los roles que han tenido en nuestras vidas.

Esos sesgos nos inducen a suposiciones acerca de quienes nos rodean, y cognitivamente nos afectan para tomar decisiones, aunque creamos ser muy imparciales. Nuestra forma de reaccionar ante mujeres y hombres también está influenciada fuertemente por los sesgos inconscientes.

Es así como, inevitablemente y aunque abunden las buenas intenciones, en las empresas tenemos desigualdades de género, y frecuentemente no las vemos. Las empresas que reconocen esta realidad son llamadas por el Foro Económico Mundial “empresas género-inteligentes”.

No se gana nada con tratar de ignorar el factor de género como en la conocida metáfora del elefante en medio de la habitación (o si se quiere, en medio de la oficina, de la planta o de la fábrica), sino que es necesario reconocer que existe la desigualdad y hablar abiertamente del tema. En otras palabras, no se trata de “no ver” el género de las personas, sino de “ver” los sesgos propios que nos afectarán ante realidades prácticamente imposibles de ocultar – y que en primer lugar no deberíamos tener la intención de pasar por alto al ser parte de la integralidad humana.

Ahora bien, la solución de muchas de las empresas actuales es proponerse cuotas: llegar a un porcentaje de mujeres en puestos de liderazgo o incluir a una cantidad de mujeres en profesiones tradicionalmente masculinas. Motivamos a las empresas a trazar estas y otras metas de largo plazo, pero lo más importante es el camino para llegar hasta ellas.

Las recientes publicaciones de Harvard Business Review apuntan a que las empresas no deberían enfocarse en estas cuotas ni en cambiar a las mujeres con programas de empoderamiento, sino en la cultura. En otras palabras, la estrategia no es solamente captar mujeres en el mercado laboral o convencerlas de que son capaces: se trata de crear un entorno que haga valer sus aportes y sus derechos en la práctica y en la cotidianidad de la empresa. Para ello es necesario un trabajo más profundo, de más largo plazo y que involucre activamente tanto a hombres como a mujeres, pero en especial a las personas tomadoras de decisión.

Más adelante en esta columna de Efecto Boomerang abordaremos entonces muchos de estos temas del día a día de las personas (y por tanto de las empresas): reclutamiento, salud ocupacional, micromachismos, publicidad incluyente, violencia dentro y fuera del trabajo, así como otros tantos que nos hacen ver que, aunque nos encantaría creer lo contrario, todavía hay mucho de qué hablar en materia de igualdad de género.

Por José Alex López, ingeniero y consultor de Efecto Boomerang.

Créditos de la imagen: https://www.flickr.com/photos/dullhunk/28251201308

Efecto Boomerang

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https://www.efectoboomerang.com

Efecto Boomerang es una empresa consultora multidisciplinaria que alberga dos unidades de negocio: Desarrollo Humano y Comunicación (especializada en Marketing y Negocios Digitales). Asesora a otras empresas y organizaciones en la creación de estrategias de negocio que mejoraran la competitividad y el retorno de inversión, al mismo tiempo que generan impacto social, especialmente en temas de igualdad de género y diversidad e inclusión, innovación, transformación digital y derechos humanos.

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