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El pilar menos mencionado de la sostenibilidad, parte II: ¿Y la pobreza?

 El pilar menos mencionado de la sostenibilidad, parte II: ¿Y la pobreza?

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Cuando se habla de la sostenibilidad, las personas tienden a asociarla con la ecología. Sin embargo, como mencioné en mi artículo previo El pilar menos mencionado de la sostenibilidad, no se puede lograr la sostenibilidad sin el balance de la sociedad, la economía y la ecología.

El apropiado uso de los recursos y el involucramiento de la comunidad es lo que va a permitir que un negocio sea verdaderamente perdurable en el tiempo.

Es muy común confundir la responsabilidad social con ayuda benéfica o con trabajo de caridad. Sin embargo, la solución a la pobreza va más allá de un simple fin de semana de ayuda en un albergue. En el libro, Redefiniendo la pobreza de Abhijit V. Banerjee y Esther Duflo, buscan analizar más a profundidad las razones de la pobreza y hacerse nuevas preguntas desligadas de las preconcepciones que existen.

Al inicio, dan una recolección de historias de personas en condiciones de pobreza y llegan a darse cuenta de que simplemente tienen las mismas necesidades que uno y la falta de estímulo y de trabajo puede conllevar a buscar otras formas de encontrar propósito. En la segunda parte, se adentran en el mundo de las instituciones y cómo este afecta el estado de pobreza de una persona, incluso llegando a empeorarla.

El sistema capitalista definitivamente juega en contra de las personas en estado de pobreza en las áreas de riesgo, ahorro, emprendimiento y política.

En el libro, comentan que un autor comparó a personas en estado de pobreza como inversionistas de alto riesgo, pero falla en analizar que un verdadero inversionista recibiría parte de su inversión, pero una persona en estado de pobreza no. Al adentrarse en un negocio propio, si tiene un accidente o un contratiempo, queda peor que antes.

Uno pensaría que buscar préstamos sería una forma de solucionar las pérdidas económicas y de lanzarse de nuevo a un negocio propio, pero los microcréditos no son tan eficientes después de un cierto punto de inversión. Además, en países o zonas rurales donde no existe esta solución, los bancos no van a prestarle dinero a las personas en estado de pobreza y ellos tendrían que recurrir a medios informales, que les cobran intereses más altos de lo normal.

No es más sencillo a la hora de ahorrar. Muchas personas en estado de pobreza no comprenden o se asustan de dejar su dinero en un banco o no tener la facilidad para retirarlo en caso de una emergencia. De por si, estas instituciones no ofrecen intereses altos a cambio y por ende, no son atractivos. Además, entra el factor humano donde el autocontrol y la falta de intuición con respecto al futuro juega una carta en contra del ahorro.

A veces la persona en estado de pobreza, recurre mucho al emprendimiento, pero como titulan este capítulo los autores, es casi que a regañadientes. Parece a veces que lo hacen más como la opción de “comprar” un empleo porque no consiguen en lugar de seguir un espíritu emprendedor.

Sin embargo, ¿quién no conoce una historia de éxito de una persona en estado de pobreza que se elevó a través de los estratos socioeconómicos a base de un emprendimiento? Son reales, pero la mayoría de estos negocios no pasan de un cierto punto y se quedan pequeñas, sin poder contratar formalmente a más colaboradores o vender más. En este escenario, los microcréditos también quedan cortos.

Finalmente, la política es el último factor institucional que necesita mejoras para poder ayudar verdaderamente con el factor de pobreza en un país.

Los autores insisten que el modelo de la mayoría de los países con altos índices de pobreza está bien diseñado, pero es la corrupción, negligencia e ineficiencias los que generan un círculo vicioso para quienes están en el poder de estas instituciones puedan seguirse haciendo ricos. Básicamente, les favorece que los procesos sean tan engorrosos, para que el dinero no llegue a su destino apropiado.

Entre las historias personales (el factor psicológico) y las instituciones que nos lideran, hay mucha tela que cortar pero no es una solución de la noche a la mañana. Incluso parece, después de haber leído todo el libro, que siempre van a haber personas pobres. Sin embargo, los autores dan la esperanza.

La solución general es: priorizar la propagación de la información fundamental, alivianar la carga de las responsabilidades adicionales que les quitan el tiempo para otras actividades (como conseguir agua potable) y proveer mejores mercados para esta población.

Es el deber de cada uno de no permitir que triunfen la miseria y la frustración y de poder ayudar a la comunidad de la que somos parte.

Virgie Castro-Conde Agüero

Virgie Castro-Conde Agüero

Máster en Negocios con énfasis en Operaciones y Sostenibilidad, por el INCAE Business School (Costa Rica y Nicaragua). Especialización en Gestión de Dirección de Recursos Humanos también por el INCAE. Licenciada en Psicología por la Universidad Latina de Costa Rica. Con más de 6 años de experiencia en compañías multinacionales y locales. Creadora de V de Verde en el Instagram (@vdeverdecr).

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