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Trastornos alimenticios: La historia de una oruga que se transformó en mariposa

 Trastornos alimenticios: La historia de una oruga que se transformó en mariposa

Imagen ilustrativa. Foto creada por freepik – www.freepik.es

Hoy quiero hablarles de un trastorno que carcome silenciosamente a muchos de las y los jóvenes y lo acarrean también muchos de los adultos, porque nos educan como si la apariencia fuera la cosa más importante.

Los trastornos alimenticios, se puede decir, que son afecciones graves que se relacionan con comportamientos y alteración en la relación con los alimentos, que afectan negativamente la salud, las emociones y la capacidad de desempeñarte en el día a día.

Según National Eating Disorders Association (NEDA), la National Association of Anorexia Nervosa and Associated Disorders (ANAD) se cree que hay 70 millones de personas alrededor del mundo se ven afectadas por un trastorno alimentario, incluida la anorexia, la bulimia, el trastorno por atracón y otros trastornos de la ingestión de alimentos especificados.

De esos 70 millones, un 0.3% y un 1% de las mujeres jóvenes tienen anorexia, del 1 al 3% tienen bulimia nerviosa, y cerca de un 3% de la población tiene trastorno por atracón. Así mismo el 4% y el 20% de las mujeres jóvenes practican patrones poco saludables de dieta, purga y atracones.

El hombre no se escapa de la estadística ya que representan el 25% de las personas con anorexia nerviosa y tienen un mayor riesgo de morir, en parte porque a menudo se diagnostican más tarde.

Con respecto a Costa Rica podemos decir que 22 mil estudiantes podrían padecer en algún momento trastornos alimenticios. Y que el 58% de nuestros escolares y colegiales está en descontento con su imagen corporal, 37,2% cuenta las calorías que come, 31% evita comer harinas, 14,2% siente culpabilidad al comer y 11% tiene ganas de vomitar después de comer y le gusta sentir el estómago vacío. (Tomado de PRADO-CALDERÓN, J. E. Y SALAZAR-MORA, Z. (2014). REVISTA COSTARRICENSE DE PSICOLOGÍA, 33(SUPL 1), 1-17).

En muchos casos quienes padecen trastornos alimenticios pueden verse sanos, pero no lo están. En algunos otros, a nivel físico se puede ver deterioro o más bien sobrepeso.

Eso sí, debo aclarar que los trastornos alimenticios están incluidos como afecciones médicas y psicológicas generando complicaciones en la capacidad del cuerpo para obtener una nutrición adecuada; que pueden provocar problemas de salud como enfermedades cardíacas y renales, o incluso la muerte. No obstante, no quiero generar una cátedra de conceptos y características, quiero que encontremos la parte humana.

La historia que voy a contar es de una de esas personas que tienen brillo propio en apariencia, pero que llega a un consultorio de psicología pidiendo auxilio porque ya no puede más.

Inicio contándote que es una mujer exitosa con un puesto importante y que a los 45 años está descubriendo quién es, luego de muchas sesiones de psicología le gusta cómo es.

Un día fue niña, marcada por muchos comentarios: “está bastante grande” “qué gordita que estás” “ni se parece a su mamá, está segura que esa es su mamá”, “a esa niña debería de ponerla a dieta” “no deberías de comer eso te va engordar”, “no coma más usted no está viendo cómo está”, entre muchos otros…

Su primer atracón inicia a la edad de once años, nadie le dijo que lo hiciera, solo que estaba cansada de sentirse así; inició espontáneamente luego de un atracón de comida. Y aproximadamente durante treinta y tres años se generó el vómito para mantener el peso que la sociedad indicaba que era lo “correcto”.

Soñó constantemente que el estar delgada le iba brindar la ceptación de las personas que se encontraban en su entorno, pero lo vida le enseñó que no era así. Las críticas se mantuvieron por su peso y eso hizo que conociera el mundo de la depresión, de las autolesiones físicas o autocastigos por no lograr la aceptación.

Ahora quiero describirte cómo inicia el proceso de encontrarse con ella misma y con sus múltiples capacidades. También quisiera que lo utilices como una herramienta para que inicie tu propia trasformación.

Cuando la oruga se empieza a trasformar:

  1. Reconocer que hay un problema. Cuestiónate lo siguiente: ¿Comes cantidades inusualmente grandes de alimentos en un tiempo corto, comes incluso cuando está lleno o no tiene hambre; comes rápido durante los episodios de atracones(comer todo lo que esté a su alcance) y comes hasta que estar incómodamente lleno? Esto a nivel conductual.

A nivel psicológico identifica tus pensamientos irracionales (pensamientos críticos y destructivos hacia ti), por ejemplo, compararte con otras personas, escuchar comentarios de otras personas acerca de ti y darlas cómo válidas.

  1. Trabaja identificando los pensamientos irracionales (inicia llevando un libreta o cuadro donde puedas escribir lo que pasa por tu mente cuando estás cerca de los alimentos).
  2. Identifica también tus fortalezas, las cosas positivas que todos los días haces por ti. Toma consciencia de ellas y agradécelas.
  3. Usa frases positivas diariamente que refuercen lo valioso o valiosa que eres.
  4. Conviértete en la principal promotora de tu crecimiento personal y desarrollo.
  5. Busca ayuda psicológica y médica, que incluya la buena relación con los alimentos.

Finalmente trasforma el dolor en cambio y conviértete en esa mariposa esplendorosa.

 

Karina Vega

Karina Vega

Neuropsicología. Psicóloga clínica. Especialista en trauma.

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