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Cuento corto: “Por caminos solitarios”

 Cuento corto: “Por caminos solitarios”

Imagen ilustrativa. Foto creada por wirestock – www.freepik.es

Cada vez que al viento se le antojaba pasar me despeinaba de a pocos, mientras estaba sentado en aquel tronco antiguo, víctima de la edad, recordaba cuando andar despeinado era inaceptable, cuando la corbata estaba milimétricamente alineada al penúltimo botón de mi impecable camisa blanca, faja del mismo tono de los zapatos, unos zapatos que reflejaban el cielo, era la única forma en que veía el cielo en aquel entonces.

Ahora mis zapatos eran unos tenis llenos de tierra y el sudor de la caminata empapada mi camiseta negra.

Solo estaba sentado, respirando y de vez en cuando cerraba los ojos para volver a verme.

Cuando uno ya cruzó ciertas líneas es imposible volver atrás. Todo estaba más tranquilo afuera.

Abría los ojos de golpe y recordaba los meses que llevaba sin poder dormir a gusto, se me olvidaba al ver el panorama frente a mi, el Valle Central que comenzaba a llenarse de nubes negras. El viento empezaba a traer pequeñas gotas que hacían todo un poco más agradable. Cerraba los ojos de nuevo.

Cambié cenas lujosas por no tener que comer. 

A veces me dolía el estómago, a veces me sentía sin fuerza, pero tenía la tranquilidad de caminar a la montaña, de no responder a un teléfono, ni horario, de no tener un superior, ni un inferior. No sé cuánto llevaba sin comer bien. Desde allá arriba podía ver los rayos caminar entre las nubes, pronto reventaron en el suelo. 

Nunca encontré el punto medio, fui millonario intranquilo y ahora un pobre y millonario en tranquilidad, pero todo tiene un costo. 

Intenté no hacerlo, pero mi cuerpo me lo exigió y cerré los ojos por última vez, agudicé mi oído, el aguacero venía escandaloso de norte a sur, sonaba como una manada de caballos que corren libres en una sabana.

Cuando el agua me alcanzó ya no sentía frío, ni calor, ni hambre, ni sueño. Y empecé a correr sin abrir los ojos ni moverme, por el camino en medio del cielo y el infierno de mi cabeza hasta más no poder, de pronto todo había terminado. 

Edgardo Sibaja Araya

Edgardo Sibaja Araya

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Cuentista y novelista. Autor de dos libros publicados: "Creo que fue la Soltería" y "Lúcido". Joven vecino de Salitral de Santa Ana.

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