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Tengo un amigo con ansiedad ¿cómo le ayudo?

 Tengo un amigo con ansiedad ¿cómo le ayudo?

Imagen ilustrativa. Foto de Personas creado por katemangostar – www.freepik.es

Como familiares o amigos tenemos una gran responsabilidad al convivir con personas cercanas que padecen de ansiedad, de nuestra actitud y comportamiento dependerá en si nos convertimos en aliados y una ayuda para éstas personas; o por el contrario ayudamos a intensificar o perpetuar aún más el problema por el que está pasando nuestro amigo.

¡Hay que tener cuidado!

A veces, por desconocimiento sobre el tema de la ansiedad intentamos ayudar a nuestras amistades y familiares pero nuestra “ayuda” se puede convertir en un enemigo más para la persona que sufre de ansiedad, por eso es de vital importancia informarse, conocer del tema y sensibilizarse para poder ayudar de una manera óptima.

Es muy normal que la persona con una crisis o ataque de ansiedad muestre algunos cambios en su comportamiento, algunos de estos cambios pueden ser: desinterés por realizar determinadas actividades, poner muchas excusas, irritabilidad, cambios de humor, buscar mejores condiciones de seguridad, actitudes defensivas, entre otras.

Por esta razón quiero mostrarles una serie de recomendaciones secuenciadas que van desde lo más básico hasta la búsqueda externa de ayuda profesional para la persona con ansiedad:

  • INFORMARSE:

Lo primero y básico es informarse e interesarse por el tema, la información nos dota de conocimiento y nos ayuda en los procesos de toma de decisiones, en este caso podemos definir dos fuentes de conocimiento, por un lado la persona que sufre ansiedad, escuchemos de forma activa a la persona e intente comprender de manera empática lo que está pasando, esto sin desconfiar, sin minimizar sus problemas y sin desacreditarla.

Por otro lado, podemos apoyarnos en material informativo sobre la ansiedad, en este caso podemos navegar por la web en páginas confiables o de organismos de salud que nos hagan profundizar en la ansiedad, saber cómo se manifiesta, con cuáles otros factores guarda relación, cuáles tipos existen, entre otros.

  • CONTENER:

La contención va un poco más allá de saber escuchar activamente, acá nos referimos a la capacidad de volvernos depositarios de la situación problemática, es importante que mantengamos una actitud empática, ser capaces de comprender la situación que atraviesa la persona y demostrar que estamos dispuestos a ayudar, contener implica:

Una actitud de entendimiento, comprensión, disponibilidad y asistencia. Entendimiento y comprensión no significan hablar demasiado, o continuamente de las sensaciones desagradables que produce la ansiedad, ya que esto podría contribuir a mantenerlas o aumentarlas, hacerse depositario y prestarse a compartir para descargar a la otra persona ayuda en gran manera; en ocasiones, verbalizar y hablar sobre los miedos y preocupaciones hace que nos sintamos aliviados. Es un alivio provisional, dado que por el simple hecho de compartirlos no van a desaparecer, pero lo cierto es que suponen una tregua al malestar.

Evitar la trivialización y las descalificaciones, se trata de intentar eliminar los reproches, los comentarios irónicos, los juicios morales. Este tipo de comportamientos propiciarán que la persona se sienta prejuzgada, ridiculizada y rechazada. Evitar la culpabilización, culpabilizar implica que se atribuye toda la responsabilidad de la situación problemática a la persona que la está sufriendo, puede ser que la propia alteración no permita a la persona hacerse cargo de la situación o aplicar soluciones que en otras circunstancias parecen fáciles. Culpabilizarla puede hacer que se sienta más angustiada e incapaz.

  • BRINDAR APOYO

Los principales efectos del apoyo social y del apoyo instrumental son la reducción de los estresores percibidos, lograr el incremento de las sensaciones de satisfacción y la reducción de los sentimientos de ansiedad y depresión. Es aquí donde debemos apoyar, pero, ¿de qué modo?:

Animar a tu amigo a enfrentarse progresivamente a los miedos y a las situaciones y o circunstancias que los ocasionan: es fácil que no encuentre el momento, el miedo no hace atractivas las situaciones de las que se adueña. Dedicaremos, regularmente, una parte de nuestro tiempo para apoyar e incentivar iniciativas de ese tipo: “lo intentaremos el miércoles por la tarde”.

Estar muy atento a los argumentos o excusas que sostiene la persona cuando se muestra evasivo a enfrentarse a los miedos, dado que es posible que el miedo quede enmascarado entre excusas muy bien elaboradas que pueden llegar a sonar convincentes. Reforzar los avances que se van consiguiendo (elogios, felicitaciones, celebraciones) y, sobre todo, demostrar satisfacción por los esfuerzos realizados.

Evitar fuentes de estrés innecesarias: es importante tener en cuenta que la persona que sufre el problema de ansiedad se encuentra en una situación en la que cualquier pequeño contratiempo puede actuar como disparador de su ansiedad y mantener e intensificar el problema.

  • PROPICIAR AYUDAS PROFESIONALES

En caso de que detectemos que la ansiedad empeora con el paso del tiempo y comprobemos que las medidas preventivas no están funcionando o no son suficientes, puede ser de utilidad que animemos al afectado a consultar su problema con especialistas y le facilite información para que pueda acceder a un tratamiento adecuado esto evitando cualquier estigmatización de su condición, recordemos que ir al psicólogo o psiquiatra es completamente normal.

  • AYUDAR A QUE GENERE EXPECTATIVAS REALISTAS PARA SU RECUPERACIÓN

Podemos buscar algún texto de autoayuda que se adecue al caso: una vez conozcamos qué tipo de problema de ansiedad presenta la persona, podemos recurrir a literatura especializada que aporte sugerencias o soluciones. También se recomienda participar activamente en la búsqueda de ayuda especializada: La búsqueda de ayuda profesional puede suponer una fuente de estrés adicional a la persona que sufre el problema. Implicarse en dicha búsqueda es una forma de apoyo emocional e instrumental.

Colaborando con los especialistas en la aplicación de alguna parte del programa terapéutico, si fuera necesario, la participación en el proceso de intervención como co-terapeuta o asistente, dependiendo del tipo de problema de ansiedad, suele ser una parte fundamental del programa de tratamiento. Su colaboración será muy bien recibida y será de mucha ayuda.

Aprendamos a convertirnos en personas aliadas y de apoyo cuando nuestras amigas, amigos o familiares se encuentran atravesando un problema de ansiedad, siempre recomendemos la terapia profesional como vía correcta y científica para el tratamiento del problema.

 

Este artículo representa la posición / opinión exclusiva de su autor*

Este artículo contó con el aporte y revisión de la Dra. Silvia Pérez Vargas, psicóloga y especialista en salud mental con enfoque de DDHH y enfoque de género*.

Esteban Alfaro

Esteban Alfaro

Tico radicado en Guatemala. Consultor internacional. Publicista y Máster en Comunicación Política y Control de Crisis.

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