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¿Qué es la brecha salarial entre hombres y mujeres?

 ¿Qué es la brecha salarial entre hombres y mujeres?

Imagen ilustrativa. Foto creada por frimufilms – www.freepik.es

A partir del 2006, el Foro Económico Mundial (FEM) empezó a recopilar los datos generales de la Brecha Salarial, estos datos abarcan aproximadamente 144 países. Por supuesto esta brecha varía en función de los países, dejando como resultado, que los más avanzados en paridad de salarios y género, son los países de Europa Occidental, mientras que los que más rezagados son los de Medio Oriente.

También es importante rescatar que, a nivel mundial, la brecha salarial de género es del 16 por ciento, lo que significa que las trabajadoras ganan en promedio el 84 por ciento de lo que ganan los hombres. Y que, en el caso de las mujeres de color, las inmigrantes y las mujeres en maternidad, la diferencia es inclusive más grande.

Pero, conociendo estos datos, podemos decir entonces, que la brecha salarial de género es el porcentaje resultante de dividir dos cantidades: la diferencia entre el salario de los hombres y las mujeres, dividida entre el salario de los hombres. Por el contrario, la igualdad salarial quiere decir que todos los trabajadores y las trabajadoras tienen el derecho a recibir igual remuneración por trabajo de igual valor.

Es claro que las discordancias salariales tienen consecuencias negativas para las mujeres y sus familias. La actual crisis, agrava aún más los efectos adversos. Se estima que los efectos extendidos de la pandemia podrían empujar a 96 millones de personas a la pobreza extrema para el año 2021, lo que llevaría a 435 millones el número de mujeres y niñas que viven con menos de dos dólares al día.

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Un estudio de la Universidad de Cornell de New York, en el 2016, determino que los sueldos tienden a aumentar cuando un sector de actividad considerada femenino, se termina masculinizando. Y también ocurre lo contrario, cuando las mujeres empiezan a ser consideradas para sectores considerados masculinos, los salarios tienden a bajar.

Tenemos que recordar que esta brecha salarial de género es una más de las muestras de las diferencias sistémicas que ya existen, por ejemplo, las retribuciones económicas que involucran más que un sueldo básico; para reducirla, también se deben incluir el pago correcto de horas extras, viáticos, seguros y demás benéficos que se incluyen en el ámbito del trabajo decente.

Especialmente, porque existen otras variantes que acompañan a una mujer inmersa en el mundo laboral, por ejemplo, la maternidad, los efectos de los restrictivos de los roles de género tradicionales, el cuido de familiares y mascotas, las labores domésticas, entre otros.

Es necesario promover medidas que promuevan la formalización de la economía informal y protejan jurídica y efectivamente a quienes trabajan de manera informal, y empodere a las mujeres para defender mejor sus intereses. Esto es sumamente importante, para que las mujeres logren así, conseguir la libertad económica, tan necesaria para empoderarlas y que cada una sea dueña de sus propias decisiones.

Fuentes: ONU Mujeres, Chidi King, Universidad Cornell de New York.

 

Este artículo representa exclusivamente la opinión/posición de su autora*. 

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Raquel Berrocal

Raquel Berrocal

Licenciada en Relaciones Internacionales con énfasis en Gestión de la Cooperación Internacional. Especialista en dirección de proyectos en género y cambio climático.

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