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PERMACULTURA: ¿Cómo solucionar cualquier problema re-diseñando nuestra sociedad?

 PERMACULTURA:  ¿Cómo solucionar cualquier problema re-diseñando nuestra sociedad?

Imagen ilustrativa. Foto creada por pressfoto – www.freepik.es

Si usted nunca ha escuchado de la Permacultura, es porque desde su nacimiento, a finales de los 70s, se conoce sólo dentro de un círculo de personas que la comparten y promueven de boca en boca, es decir nunca ha estado en los grandes medios de comunicación.
Sin embargo, hay fincas y proyectos dedicados a seguir sus principios en todo el mundo. Y aunque Permacultura es una palabra cada día más conocida, su significado es interpretado de muchas maneras.  Hoy hablaremos de eso.
De las personas que conocen el término Permacultura, algunos la entienden como un tipo de jardinería que utiliza gran diversidad de especies de plantas, que se combinan entre sí de una manera casi caótica, como simulando el ordenamiento de un bosque natural y por supuesto, sin agroquímicos.
Algunos otros piensan que Permacultura es cómo aprovechar todos los espacios disponibles para producir alimento. Esto incluye sembrar comida en lotes baldíos, azoteas, balcones y aceras en las ciudades, o en tener abundantes jardines con comida alrededor de las casas. Estos sistemas incluyen plantas como frutales, verduras, hierbas, maderas, fibras, medicinas, y con animales como lombrices, gallinas, abejas y peces, y aprovechando cada espacio disponible de manera intensiva.
Otros identifican Permacultura como la construcción de casas ecológicas que obtienen su agua de la lluvia, producen electricidad de paneles solares, aprovechan al máximo la luz del sol y tienen sistemas de calefacción o enfriamiento pasivos, que no consumen energía.
Los materiales de construcción también cuentan, pues las casas “Permaculturales“ son de materiales naturales como barro, bambú, madera y piedra.  Otros saben que Permacultura está relacionada con el diseño de sistemas integrados donde cada elemento alimenta al siguiente en ciclos cerrados, auto-regulados y que apoyan la auto-sustentabilidad de todo el sistema.
Y algunos pocos sabrán que la Permacultura también está ligada a las economías alternativas, los métodos de resolución de conflictos en comunidades, la medicina natural y la educación alternativa para niños.  Muy extenso, y sí, todo esto es Permacultura.
Ahora un poco de historia..
El término Permacultura fue acuñado por Bill Mollison y David Holmgren en Australia a finales de los años 70.
Primeramente nace del concepto “agricultura permanente“, lo cual es básicamente una agricultura con énfasis en plantas perennes y dentro de esto, el concepto del bosque comestible o cultivado y diseñado con intención.  Sin embargo rápidamente el concepto, por su amplitud holística, ha trascendido a entenderse como el diseño de una “cultura permanente“.
Una permanencia que implica sostenibilidad dentro de los límites de carga del ecosistema, y gracias a la restauración y fortalecimiento de los ecosistema por las prácticas regenerativas (Lea también el artículo anterior de esta serie que trata sobre Agricultura Regenerativa).
El primer libro “Permacultura Uno: un sistema agrícola perenne“, fue publicado en 1978 y este fue solo el comienzo de un movimiento ecologista que proponía dar mayor importancia al diseño y con este re-diseñar la vida humana y sus actividades.
La mayor inspiración para Mollison y Holmgren fueron las ideas del japonés Masanobu Fukuoka, quien desarrolla un método de agricultura natural que propone: no aplicar ningún tipo de insumos, incluyendo el compost, no voltear el suelo y no podar.
En términos prácticos se puede decir, realizar estas acciones solo cuando es indispensable y realizar la mínima intervención posible, y de esta manera Fukuoka desarrolló una finca comercial altamente productiva, con arroz, cítricos, gallinas y huevos, y además cientos de otras plantas para aportar a la dieta y la biodiversidad.  La utilización de cobertura tipo “mulch“ con paja, y la ayuda de animales que se integran el sistema agrícola como las gallinas, son algunas de las estrategias que quedan bien plasmadas en su legendario libro “La revolución de una brizna de paja“.
A pesar de que Fukuoka era un científico que trabajó en laboratorios estudiando enfermedades en las plantas y en el suelo gran parte de su vida, su giro a la agricultura a su edad adulta fue más como un despertar espiritual gracias al Taoísmo y al Daoismo.
Fukuoka trae a la agricultura el concepto filosófico oriental del Wu wei o “no acción“ o “no forzar“ o “acción sin esfuerzo“, que realza la importancia de la prolongada observación, y la lectura del paisaje y el ecosistema antes de realizar cualquier intervención. Esta pauta pasa a ser el principio número uno en Permacultura, el cual dice “Observa y luego interactúa“.  
El movimiento Permacultura crece gracias a los viajes de Bill Mollison por el mundo, donde ayuda a impulsar proyectos en África, Asia y Europa.  Cientos de otras personas se han unido para llevar adelante este concepto que se inspira siempre en las prácticas ancestrales de cada región. La búsqueda de la mejor forma de hacer las cosas en mi tierra, según mi clima particular y los materiales disponibles localmente donde vivo, es Permacultura y lo importante es descubrir cuál es la propia Permacultura, o la “Permacultura criolla“.
Mucho podemos aprender en nuestra región de las acciones de PAL(Permacultura América Latina) en los ochentas y noventas cuando se crean proyectos en la Amazonia y otras regiones tropicales como Guatemala, y donde se trabajó junto a comunidades indígenas.  Por eso, la Permacultura debe ser local de cada región. 
Si recordamos los antiguos patios o jardines de las abuelas en Costa Rica, y de los que aún quedan muchos, podemos ver enormes colecciones botánicas que incluían gran variedad de vistosas ornamentales y plantas con floración, en medio de árboles frutales como limones, mangos, papayas, bananos, plátanos, también toda la variedad de plantas medicinales para curar cualquier mal y si no había algún remedio, algún vecino tendría. Y en las partes más abiertas, la milpa, con el maíz, los ayotes, los frijoles y no podían faltar los tubérculos como la yuca y el tiquisque.  Este jardín casero proveía, en un gran porcentaje, la seguridad alimentaria para la mayoría de las familias no hace muchas décadas atrás.
En nuestro mundo moderno, si lo vemos de forma objetiva… qué tanto porcentaje de nuestra alimentación podría abastecerse si se recuperan estos jardines familiares?  ¿Qué importancia tendrían estas parcelas, jardines y fincas agroecológicas, en la provisión de alimentos saludables en un mundo sobrepoblado y creciente?  Bueno, en el 2014 las Naciones Unidas presentó su estudio sobre el estado de la alimentación y la agricultura en el mundo, y calculó que más de 500 millones de fincas, o nueve de cada diez a nivel mundial son administradas por individuos o de forma familiar, y que la agricultura familiar de mediana y pequeña escala provee 80% del alimento del mundo y maneja del 70-80% de la tierra cultivable. (Fuente The State of Food and Agriculture 2014, ONU, FAO).
Aunque el modelo agroindustrial parece ir convirtiendo al agricultor familiar en una especie en extinción, la verdad es que, especialmente en los países en vías de desarrollo, la agricultura dedicada a la producción para el autoconsumo y la comercialización local, son las que realmente están alimentando a la gente y luchando contra el hambre en el mundo.
Bajo esta mirada las Naciones Unidas, declaró del 2019-2028, la Década de la Agricultura Familiar, aunque la mayoría de nosotros no nos hemos dado cuenta de eso, ni hemos visto realizarse muchas acciones para mejorar la condición de vida de los agricultores de parte de los gobiernos.
Vivimos tiempos donde la seguridad alimentaria se ha vuelto un tema que a diario ponemos sobre la mesa, como nuestra comida.  Y es en tiempos de pandemia, y de cierre de fronteras, cuando se evidencia la fragilidad de una economía dedicada a productos estrella para la exportación como banano, piña y café, y que importa de otros países su pan de cada día, su arroz y frijoles.
Si cada familia produjera parte de su alimentación y sus vecinos otra parte y su comunidad el resto y se diera mayor intercambio local, las economías podrían volverse más autosuficientes y menos vulnerables a una crisis, en otras palabras tener una real seguridad alimentaria.
Observando todo este contexto con mucho detenimiento, es que la Permacultura empieza a recopilar técnicas y tecnologías sostenibles y ecológicas que pueden mejorar el estilo de vida de las personas en todo el mundo a nivel local y en pequeña escala.  Soluciones prácticas a problemas cotidianos que surgen en casa y afectan a nivel global, y usando palabras de Bill Mollison, “a veces las soluciones a los problemas más complejos del mundo, son embarazosamente sencillas”.
La Permacultura se encuentra enmarcada por una serie de principios de diseño construidos de forma flexible por los fundadores del movimiento y que han ido evolucionando y expandiéndose a lo largo de los años.
En sus primeros años se define un currículum básico que abarca toda la diversidad de temas, los pétalos de la flor o las ramas del árbol de la Permacultura (Ver https://permacultureprinciples.com/es/),  y se establece el Certificado en Diseño de Permacultura o PDC. Así se empieza a compartir esta información desde sitios que la practican por todo el mundo.  Como lo más cercano a una “entidad reguladora“ para este proceso de crear, compartir y transmitir a otros la Permacultura, se convoca cada 2 años desde 1984 a una Convergencia Internacional (conocida como IPC). Ahí se reúnen muchos permacultores de todo el mundo para tomar decisiones en círculo y compartir los resultados de experimentos desarrollados en cientos de sitios modelos y escuelas de Permacultura por el globo.  Como un movimiento dinámico y descentralizado, la Permacultura sigue creciendo y adaptándose. La próxima IPC será la 14ava en realizarse y se valora que sea en Argentina este 2021.
Finalmente, yo definiría Permacultura como una metodología de diseño de hábitats humanos interrelacionados con la naturaleza, donde se consideran de forma holística elementos como la producción de alimentos, la construcción, la tecnología, el manejo de la naturaleza, la economía, la educación, el bienestar y la espiritualidad.
Y a pesar de que sus 12 a 21 Principios de Diseño (varían según el autor) nos dan una sólida comprensión de su esencia y esto permite desarrollar la Permacultura en cualquier clima y ecosistema de la Tierra, la base filosófica es lo que realmente le da vida.
En el centro del espiral de los principios se encuentra un triángulo de fundamentos éticos:  “Cuidar a la Tierra“, “Cuidar a las Personas“ y “Compartir Justamente lo Producido“ son los 3 Principios Éticos que nos guían a todos los y las que compartimos la visión de un mundo permacultural, re-diseñado con respeto a la Tierra y a todas sus criaturas.
Si usted desea saber más sobre Permacultura contacte con mi iniciativa de diseño Holograma Permacultura, o puede vincularse a la Red Permanezca Costa Rica en Facebook y así conocer sobre variedad de iniciativas inspiradas en la Permacultura en el país.
** Este artículo forma parte de una serie titulada “REGENERANDO LA TIERRA: Estilos de vida en armonía con la naturaleza”. El primer artículo sobre AGRICULTURA REGENERATIVA se puede leer AQUÍ

José Pablo Fernández Quirós

José Pablo Fernández Quirós

Diseñador de Permacultura y facilitador de procesos regenerativos ecológicos y sociales. Guía de turismo naturalista, agro-ecoturismo y servicio comunitario, certificado por ICT. Capacitador en Permacultura y Forestería Análoga. Facilitador de Sociocracia y dinámicas grupales. Músico. Fundador de Holograma Permacultura, ofrece servicios educativos, asesoría, diseño, implementación y mantenimiento de sistemas agro-ecológicos, paisajismo, bosques comestibles y procesos comunitarios. Miembro de Red Permanezca, red nacional de permacultores.

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