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Objetivos de Desarrollo Sostenible: ¿deuda de la sociedad y recordatorio de la pandemia?

 Objetivos de Desarrollo Sostenible: ¿deuda de la sociedad y recordatorio de la pandemia?

Imagen ilustrativa. Foto creada por freepik – www.freepik.es

Si pudiéramos agrupar los principales problemas que afectan al mundo en una sola lista y convertirlos en un plan de trabajo ambicioso, encontraríamos los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y sus metas. Estos abordan temas sobre los cuales tenemos una deuda histórica, como lo son: salud y bienestar, pobreza, educación, innovación, industrialización, ecosistemas, clima, energía y recursos naturales sobre los cuales tenemos una deuda histórica.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son grandes objetivos que se crearon en el 2015 desde las Naciones Unidas como parte de una iniciativa para lograr reducir o erradicar desigualdades mundiales para el 2030. Estos se derivan de una deuda que se ha tenido por años con la sostenibilidad y la equidad en las naciones, los gobiernos y las sociedades.

Es así como esta agenda de compromisos de trabajo no consideró la posibilidad de encontrarnos en pleno siglo XXI con la materialización de una pandemia sanitaria. La situación actual no solo ha venido a detener los planes de crecimiento normal de los países y gobiernos, sino que ha logrado evidenciar que las grandes desigualdades de la sociedad ocasionan que la pandemia afecte de forma injusta a diferentes poblaciones.

Es así como a pesar de encontrarnos todos en la misma tempestad ocasionada por los estragos de la pandemia del Covid-19, no la enfrentamos desde el mismo barco. Muchos están en mansiones con lujos, otros exponiéndose al virus en camino a sus trabajos y lamentablemente muchos buscando una fuente de alimento de cualquier manera, al formar parte de las estadísticas de desempleo que no dejan de aumentar. Por otro lado, una vez más se prueba que el papel de hombres y mujeres al enfrentar situaciones de crisis no es equitativo, recalcando la desigualdad de género.

La consigna de los ODS es “no dejar a nadie atrás” pero no solo estamos detenidos en su consecución sino que se está incrementando el abismo que ya teníamos que cerrar. Este abismo en el contexto actual incluye la desigualdad en el acceso a la información confiable sobre las medidas sanitarias, la diferencia en la importancia de las autoridades de salud dependiendo de la creencia de sus gobiernos y la disminución de la posibilidad de mantener las condiciones de vida básicas que rigen para todos según la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Debemos sentarnos a pensar que para las generaciones que estamos viviendo en esta coyuntura, las oportunidades una vez que ésta pase no serán igualitarias ni equitativas: gran parte de los alumnos que detuvieron sus estudios no podrán volver a sus centros educativos por las necesidades de ingreso y trabajo que tienen sus familias y ni siquiera tendrán la posibilidad de postergarlo. Vivimos en una sociedad que absorbe laboralmente a las personas que priorizaron momentáneamente el trabajo sobre sus estudios y por esto el objetivo 4 de educación de calidad y accesible para todos, se verá potencializado en dificultad.

Por su parte, el ODS 8 relacionado con el crecimiento económico creciente y sostenible y el ODS 9 que busca la inclusión de pequeñas empresas en las cadenas de valor globales, se encuentran en esferas mucho más complejas de ser alcanzados. La pandemia ha demostrado que los negocios más afectados por el desequilibrio económico y social son las micro, pequeñas y medianas empresas, que con esfuerzo levantaron su negocio pero no tenían la capacidad de mantenerse en el mercado en estas condiciones. Lamentablemente han pasado de ser dueños de empresas, a ser trabajadores asalariados en el mejor de los casos o empezaron a formar parte de las estadísticas de empleo informal, aspecto que acentúa el deterioro de las condiciones laborales.

De nuevo se observa que la tormenta sanitaria se ensaña con las zonas de la sociedad que han sido menos favorecidas en la historia de la humanidad, ocasionando que los ricos sean más ricos y los pobres sufran con mayor profundidad las pérdidas que traen estas tempestades. Aunado a esto se encuentran las desigualdades preexistentes y que esta agenda 2030 tan ambiciosa buscaba mitigar.

Por otro lado, considerando el acceso a las alternativas de salud para la atención y prevención de las consecuencias del Covid-19, se han observado iniciativas de globalizar y mantener públicas algunas soluciones médicas, para garantizar el acceso de todos los países sin importar su condición económica o política. Esto sin duda permitiría aportar directamente al ODS 17 de alianzas estratégicas, así como al objetivo 10 de reducción de desigualdades y al ODS 3 de salud y bienestar, pero sin duda impactaría indirectamente a todos los objetivos por permitir que las sociedades logren la atención médica de sus ciudadanos.

La consigna de inclusión y accesibilidad que debemos lograr en la sociedad se mantiene más vigente que nunca y las responsabilidades y aportes de todos los ciudadanos, autoridades y gobiernos se deben potenciar para lograr que al salir de esta pandemia no hayamos dejado a nadie atrás.

 

Este artículo representa la opinión/posición exclusiva de su autora*.

Eloísa Araya Valverde

Eloísa Araya Valverde

Lic. en Salud Ambiental, Universidad de Costa Rica. Actualmente, cursa la Maestría en Sistemas Integrados de Gestión con especialidad en Seguridad Laboral, Universidad de la Rioja, España. Con experiencia en equipos de trabajo en sistemas de gestión de la sostenibilidad y la responsabilidad social, con proyectos en salud, y seguridad laboral, iniciativas ambientales de reducción y compensación, gestión de la calidad y protocolos de seguridad.

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