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El Bosque Comestible, la forma más productiva de agricultura

 El Bosque Comestible, la forma más productiva de agricultura

Imagen ilustrativa. Foto de Árbol creado por wirestock – www.freepik.es

Un bosque es una comunidad de altísima complejidad, el hogar de cientos de miles de organismos  que comparten un área que se desarrolla en muchos estratos de altura gracias a los árboles.

Es entre estas poblaciones de árboles que la vida con todas sus posibilidades prolifera en cada rincón, partiendo desde la micro y macro fauna del suelo, y las estrechas relaciones entre los microorganismos y las raíces de los árboles, hasta ascender hasta sus copas, donde las grandes aves rapaces hacen sus nidos.

Comunidades de seres que interactúan en un tejido de ínter-relaciones muy profundo, formando sistemas, dentro de sistemas mayores, y como parte de un gran ecosistema.

Cada bosque, único y particular, según su ubicación y condiciones climáticas.

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Sabemos que los bosques del mundo cubren solo el 30% de la superficie de la Tierra y sin embargo albergan el 80% de las plantas y animales. Todos los bosques son altamente biodiversos, pero aún más el bosque tropical, la riqueza que alberga y su importancia en nuestra vida cotidiana se sale de nuestra comprensión. Por ejemplo, más del 25% de las medicinas utilizadas hoy se originan de plantas del bosque lluvioso. Sin embargo solo 1% de las plantas del bosque lluvioso han tenido estudio científico de sus propiedades.

Si visitamos cualquier área natural o parque nacional en Costa Rica, encontraremos árboles cuyas cortezas se convierten en un tapiz de musgos, líquenes, helechos, hongos, orquídeas y bromelias. Colgando de sus ramas y subiendo por sus troncos, lianas, bejucos y plantas trepadoras. Una increíble variedad de animales creando sus nidos y madrigueras al pie de estos árboles, o sobre ellos. Todo esto es el bosque, todas estas especies y todas las relaciones que se generan entre ellas son este rico eco-sistema.

El ser humano ha tenido una fuerte relación con el bosque desde siempre. Se cree que nuestros primeros ancestros Homo sapiens aparecieron hace 200 mil años y hace solo 10 mil años iniciamos la práctica de la agricultura, lo que permitió la vida sedentaria y congregar a grupos humanos más grandes.  Quiere decir que, por 190000 años fuimos cazadores y recolectores primordialmente nómadas, y los bosques fueron lugares especialmente abundantes para obtener alimento, materiales y medicinas.

En el mundo moderno entendemos la forestería como la ciencia de desarrollar, cuidar, manejar y cultivar bosques para beneficio humano y del ambiente. De manera muy limitada, las grandes universidades del mundo con sus estudios en ciencias forestales e ingeniería forestal y las oficinas gubernamentales de forestería, enfocan la mayoría de sus esfuerzos en manejar plantaciones y producir madera.  Empezando a romper estos paradigmas surgen otros conceptos.

La agroforestería o agrosilvicultura empezó como un sistema productivo que integra árboles, ganado y pastos en una misma unidad productiva. Estos sistemas pastoriles con árboles, están orientados a mejorar la productividad de las tierras y, al mismo tiempo, ser ecológicamente sustentables, al menos más que la ganadería extensiva.  Pero aquí no sólo hablamos de ganadería de nuevo paradigma, en un sistema agroforestal se pueden combinar infinidad de asociaciones de plantas. Árboles maderables con especies como cúrcuma y jengibre, frutales con yuca, tiquisque, malanga, cacao entre plátanos y pejibayes. Las opciones son tan variadas como la diversidad del bosque.

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Filosofías como la Permacultura promueven Bosques Comestibles con policultivos de plantas perennes comestibles y medicinales, con presencia de animales y árboles frutales por mencionar algunas opciones. (Ver artículo 2 de esta serie sobre PERMACULTURA)

La agroforestería permite un uso de la tierra más diverso, integrado, productivo, provechoso, saludable y sostenible. Entre sus principales beneficios se pueden enumerar, la protección física del suelo, los efectos sobre el microclima, el reciclaje de nutrientes y la diversificación de la producción.

Otra metodología que desarrolla el diseño de Bosques Comestibles es la Agricultura Sintrópica creada por el agricultor suizo Ernst Götsch. Su hacienda al sur de Bahía en Brasil fue un área degradada por la extracción intensiva de madera y la ganadería. Ahí él plantó 500 hectáreas de bosque intercaladas con cacao, banano, hortalizas, etc.

El proceso es sembrar los árboles y durante su crecimiento aprovechar el suelo para plantas anuales, que poco a poco son reemplazadas por especies más tolerantes a la sombra. Hoy su finca aporta la materia prima necesaria para producir pulpa, frutos secos, miel, harina, semillas y plántulas comercializadas por su familia.

Estos bosques comestibles, diseñados, cultivados no son nada nuevo tampoco.  De 8,000 a 4,000 años atrás, los ancestros de los mayas establecieron una relación íntima con el bosque tropical en expansión, modificando el paisaje para satisfacer sus necesidades de subsistencia a través del jardín forestal y el ciclo de la milpa.

El ciclo de la milpa maya es un antiguo sistema de uso de la tierra que va en secuencia desde el bosque de gran altura con cobertura cerrada, pasando a espacios abiertos dominados por plantas anuales. Luego el ciclo trasciende a un jardín forestal cultivado, y luego regresando al bosque natural con especies de gran altura  (Nigh 2008; Wilken 1971). El resultado es un bosque altamente manejado, un paisaje antropogénico que no era meramente un estilo de agricultura, sino el eje del manejo de recursos naturales de la cultura Maya  (Tera ́n et al. 1998).  Una errónea concepción del ciclo de la milpa es que en su momento las parcelas son abandonadas después de varios años de producción con anuales. Pero en realidad, las parcelas nunca son abandonadas en una milpa altamente productiva, ni siquiera cuando alcanzan su madurez de bosque (Wilken 1971, 1987).  Una vez maduro el bosque sigue siendo fuente de medicina, semillas, materiales de construcción, hongos comestibles, animales para la cacería y mucho más; hasta que por la caída natural de un árbol grande o por acción del hombre se vuelve a abrir otro claro de luz para reiniciar el ciclo.

El método del ciclo de la milpa trabajado por los mayas inicia en el bosque maduro cuando se abre un claro de máximo una hectárea, utilizando herramientas y fuego, se seleccionan especies de interés que no se cortan y se estimula el rebrote de otras.

En los siguientes años, cultivos anuales son introducidos en campos donde predomina el maíz pero que además incluía una gran variedad de plantas asociadas (Nations and Nigh 1980; Tera ́n et al. 1998).  La milpa tiene su propia ecología de hierbas, tubérculos y plantas que sirven para repeler las pestes de otras plantas, aumentar los nutrientes en el sistema y mantienen la humedad del suelo (Gleissman et al. 1981).

Si desea saber más de esto puede leer el libro “Jardín Forestal Maya, Ocho Milenios de Cultivo Sostenible de los Bosques Tropicales“, con una recopilación de estudios sobre el tema por Anabel Ford de la Universidad de Santa Barbara California (UCSB) y Ronald Nigh, Antropólogo Social y científico de CIESAS, San Cristóbal de Las Casas, México.

Ellos sugieren que desde 4,000 a 1,750 años atrás el auge de su civilización forzó a la adaptación que condujo a la vida agraria sedentaria, basada en una estrategia más intensificada del manejo de recursos naturales en áreas más grandes. Además hay datos climatológicos que en períodos más tempranos y cercanos a la llegada de los europeos a América se dieron fuertes sequías y cambios del clima que pusieron al límite su masa poblacional.  Sin embargo, a pesar de estas dificultades los jardines comestibles mayas se han sostenido en el tiempo hasta hoy.  La evidencia antropogénica de estos centenarios jardines forestales se demuestra en zonas que se dejaron de trabajar hace siglos como también en bosques de menor escala que aún se desarrollan.

La variedad de especies de uso para el humano en estos ecosistemas es impresionante.  La lista incluye frutales como mamey, chicozapote, zapote, guácimo, aguacate, palma corozo, ojoche, canistel, guanábana, piñas, guayaba, indio desnudo, nance y muchas más.

Y en los jardines que aún se manejan en las comunidades mayas, se puede reportar entre las plantas anuales de la milpa, variedad de maíces, frijoles, ayotes, zapallos, pipianes, pepinos, hierbas aromáticas y medicinales, jícama, amaranto, chiles, tomates, chaya, nopal, tubérculos, apazote, chicasquil, papayas, y la lista continúa.

Volviendo al momento presente, la propiedad privada y la industrialización nos están llevando a nuestro propio límite poblacional.  Los bosques del mundo se encuentran fragmentados y cada día se reducen más.  Es otra vez como el enfoque de Desarrollo Regenerativo puede salvarnos de caer a un abismo sin retorno (Lea nuestro primer artículo de esta serie sobre AGRICULTURA REGENERATIVA).

Necesitamos reaprender a manejar nuestros bosques y también como Regenerarlos y Restaurarlos.  Así en la década de los 70s el Dr. Ranil Senanayake de Sri Lanka empezó a repensar cómo restaurar los ecosistemas en su país que se habían tornado a la producción extensiva de té, dejando sin hábitat y corredores biológicos a las poblaciones de elefantes.  Viajes y tiempo de observación visitando Guatemala y Sur América le sirvieron de base de inspiración para desarrollar un método llamado Forestería Análoga (FA). 

¿En qué se diferencia a las demás formas de diseño de Bosques Comestibles?

Pues que la FA entra al bosque natural propio de cada zona y hace un estudio minucioso de los elementos que lo componen.  Describe las funciones ecológicas de ese espacio, reconoce a sus habitantes y toma nota de la función arquitectónica que cumple cada elemento en la formación del mega organismo unificado que es el bosque.  En base a este estudio FA busca regenerar, restaurar o reconstruir el bosque natural, reemplazando algunas especies por otras de utilidad para el ser humano; haciendo analogías con algunas especies que puedan cumplir la misma función ecológica y arquitectónica que la especie nativa sin afectar el ecosistema.

Por eso la Forestería Análoga puede utilizarse para restaurar un ecosistema natural degradado o, para crear Bosques Comestibles altamente beneficiosos para el ser humano y que sean muy similares a un bosque natural y pueda cumplir sus funciones ecológicas.

El método fue abrazado por Milo Bekins en Londres de Quepos, quien desde hace 30 años desarrolla La Finca La Marucha como un modelo de FA y centro educativo.  Gracias a la efectividad de su trabajo Milo fundó en 1992 La Botánica, una tienda de productos orgánicos de su finca.  En las 40 hectáreas que Milo desarrolla no sólo produce suficiente arroz para abastecer las necesidades anuales de su familia, sino también frutos, hierbas y especias como vainilla, nuez moscada, pimienta, cacao, pejibayes, ylang ylang, guaraná, jengibre, cúrcuma, canela y más, con los que desarrolla aceites esenciales terapéuticos y muchos productos de calidad gourmet.  En el año 2016 su finca recibió un galardón de parte del MINAE llamado, Reconocimiento por Caso Ejemplar en el Manejo Forestal Sostenible.  Así como la finca La Marucha en Quepos, otras decenas de estos modelos bajo el método de la Forestería Análoga se construyen día a día en el mundo desde África, Asia, Suramérica y el Caribe, y se mantienen enlazadas gracias a la Red Internacional de Forestería Análoga (RIFA).

Somos 50 capacitadores certificados en Forestería Análoga en el mundo, de los cuales yo soy uno, y podemos aplicar el método en cualquier lugar para generar planes de regeneración de ecosistemas y diseñar bosques comestibles productivos.  Me siento muy orgulloso de formar parte de esta red que realiza tantas acciones concretas. Por ejemplo, desde su origen las capacitaciones y enseñanza del método se realizan gratuitamente gracias al financiamiento de diversas organizaciones, de esta manera la FA ha llegado a manos de agricultores y finqueros locales en zonas rurales de bajos recursos.

Aquí en Costa Rica en alianza con FUNDECOR se realiza desde hace 2 años un ambicioso proyecto de generar 5 sitios demostrativos de Forestería Análoga con 5 familias de agricultores que se dedicaban a la producción de pimienta en la zona de Sarapiquí. Ahora estas familias están convirtiendo sus fincas en bosques análogos biodiversos y más resilientes.   Otro proyecto actual del que participa la RIFA es el programa GAGGA o Alianza Global de Acciones Verdes y de Género ante el Cambio Climático.  En este programa se han llevado de la mano a redes de mujeres para conocer la FA y trabajar más efectivamente sus proyectos.

El año pasado ante el escenario de la pandemia RIFA generó un material audiovisual para poder continuar sus capacitaciones y así prepararon a 23 mujeres de 7 países centro y suramericanos como Promotoras de Forestería Análoga, y se les compartió de semillas y plántulas para iniciar sus proyectos.

Ante la actual crisis climática y ambiental, sabemos que el bosque es la respuesta.  No sólo como el sistema natural más productivo que existe, con un potencial de generar biomasa vegetal más abundante que ningún otro sistema productivo creado por el ser humano. Sino también en su potencial de generar fertilidad, oxígeno, agua y fijar dióxido de carbono.  Sabemos que las poblaciones de árboles transpiran por sus hojas y su respiración en unión con partículas en la atmósfera, forman los llamados núcleos de condensación que producen las nubes y la lluvia.  También sabemos que cada árbol es capaz de fijar 150 kilogramos de carbono en el suelo por año.

La Universidad de Stanford ha realizado un estudio sobre el potencial ecosistémico que puede generar un solo árbol sobre un área de pastizales.  Se reportó que la biodiversidad de aves sube de 0 especies a 80 en cuestión de semanas. Sólo con ampliar la cobertura de árboles en una zona dada, se observó que 908 especies de plantas y animales se acercaron al lugar para habitarlo en un período de 1 año, incluyendo plantas de sotobosque, mamíferos terrestres, murciélagos, anfibios y reptiles en un incremento de la biodiversidad del 200%.   Volviendo a repetir que la verdadera importancia de los bosque está más allá de nuestra comprensión, otros estudios revelan la interconexión de los árboles con la atmósfera y el subsuelo emitiendo químicos y sustancias que mantienen el balance del ecosistema.

Por ejemplo algunas de las sustancias químicas emitidas por sus hojas aparentemente alertan a otros árboles de posibles ataques de insectos, los estudios han demostrado que otras plantas y árboles cercanos muestran mayor resistencia a los ataques luego de haber recibido estas señales. Y la información no solamente alcanza al reino vegetal, se ha demostrado que estas señales también atraen a aves y a otros artrópodos depredadores, por ejemplo cuando el árbol sufre ataques de orugas (Willey 2013).

También sabemos que los árboles comparten una red subterránea que interconecta sus raíces gracias a los hongos micorriza. La investigadora Suzanne Simard de la Universidad de British Columbia (www.ted.com/talks/suzanne_simard_how_trees_talk_to_each_other) recalcó la importancia de los arboles madre o como llamamos en FA “arboles piedra angular“, que son los mas grandes de bosque, y cómo ellos conectan cientos de árboles más jóvenes a su alrededor y pueden compartir entre ellos excesos de carbono y nutrientes. Incluso, si estos árboles madre son cortados, esta red de microorganismos hace esfuerzos por mantener vivas sus raíces compartiendoles nutrientes.

Es la naturaleza humana disfrutar de los árboles, aquí hablamos de Biophilia, o “amor a lo vivo“, un concepto que dice que nuestro inherente amor por la naturaleza y sus efectos terapéuticos son reales. En Japón se practica el “Shinrin Yoku” o baño de naturaleza, que es básicamente caminar por el bosque como una práctica de salud integral. También estar en el bosque y recibir su estimulación promueve la formación de nuevas conexiones en el cerebro”, dice la doctora Hannah Critchlow, especialista en neurociencia.

Un estudio de la Universidad de Stanford en 2015 puso de manifiesto que pasar tiempo en ambientes naturales ayuda a calmar la parte del cerebro que está relacionada con las enfermedades mentales. Según los últimos estudios, incluso un corto período de tiempo en el campo puede ayudar a prevenir la depresión.

También se sabe que caminar por el bosque por 30 minutos puede balancear las ondas neuronales a un estado alpha, asociado a la relajación que se alcanza con prácticas como la meditación y la respiración consciente.

Más y más razones para sembrar árboles.  El bosque nos ha intimidado desde el principio de la civilización. No es secreto que la mayoría de las poblaciones humanas en todo el planeta han limpiado por completo territorios de bosque para poder habitarlos.

En la misma Amazonía las poblaciones tribales se establecen en parches completamente despojados de sus árboles, manteniendo el bosque como este lugar misterioso y abundante donde van a buscar alimento para llevar a casa.  Sin embargo, ahora sabemos más, y al conocer mejor podemos amar y proteger lo que tenemos, con mayor conciencia.

¿Cómo diseñar nuestras comunidades sin miedo ha ser picados por algún animal o que un árbol caiga sobre nuestra casa?  Cómo marcar claros espacios entre donde construir, sembrar, obtener agua y materiales, respetando al bosque como un sitio sagrado, que debemos mantener accesible y cercano? ¿Cómo adoptar esta claridad de que no podemos sobrevivir en el planeta sin los bosques?  Esta es una oportunidad más para cambiar nuestros propios paradigmas mentales y rediseñar nuestra forma de ver el mundo. Respetando al bosque como la joya misma de la vida y la obra más grande y exquisita de la Madre Naturaleza en sus millones de años de evolución. Aprovechemos los bosques para producir y manejar sosteniblemente sus recursos y  convirtamos nuestros campos de cultivo y huertas también en bosques.

Si desea más información sobre bosques y diseño, conéctese con mi iniciativa Holograma Permacultura y con la Red Internacional de Forestería Análoga (www.analogforestry.org).

**Este artículo forma parte de una serie titulada “REGENERANDO LA TIERRA: Estilos de vida en armonía con la naturaleza”.

El primer artículo sobre AGRICULTURA REGENERATIVA se puede leer AQUÍ

El segundo artículo sobre PERMACULTURA se puede leer AQUÍ

José Pablo Fernández Quirós

José Pablo Fernández Quirós

Diseñador de Permacultura y facilitador de procesos regenerativos ecológicos y sociales. Guía de turismo naturalista, agro-ecoturismo y servicio comunitario, certificado por ICT. Capacitador en Permacultura y Forestería Análoga. Facilitador de Sociocracia y dinámicas grupales. Músico. Fundador de Holograma Permacultura, ofrece servicios educativos, asesoría, diseño, implementación y mantenimiento de sistemas agro-ecológicos, paisajismo, bosques comestibles y procesos comunitarios. Miembro de Red Permanezca, red nacional de permacultores.

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2 Comentarios

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  • Our company in Costa Rica was recently hired by Maderas Cerix (owned by Ralbin Duarte). Our services were not paid. We learned the business has had their bank accounts closed for financial crime concerns, and that several of his providers have not been paid. Urge you to be careful with this business as it does not seem genuine

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  • Mantengo 3.8 hectáreas entre bosque, área reforestada y lugar de vida 2 cabañas y nuestra casa. La parte reforestada se ve afectada por la escorrentía, me gustaría una opinión. Hay un poco de todo, pero los animales de vida silvestre la utilizan, y no veo posibilidades de usar esos productos.
    Bijagua, Upala

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