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¿Desde que posición estamos tomando nuestras decisiones?

 ¿Desde que posición estamos tomando nuestras decisiones?

Imagen ilustrativa. Foto creada por marymarkevich – www.freepik.es

Cada día de nuestras vidas tomamos decisiones de manera automática o de manera consciente, dicho de otra forma, por una parte, emocional y otra parte racional. Estas siempre se ven influenciadas por nuestros aprendizajes y experiencias de vida. Nuestra parte emocional tiende a ser más automática, impulsiva y como bien dice la palabra guiada por emociones (enojo, miedo, felicidad), por lo que en ocasiones se recomienda en estas circunstancias no tomar decisiones, ya que como consecuencia podríamos arrepentirnos posteriormente de, tratar de manera inadecuada a esa persona que nos hizo enojar o hacer una promesa cuando nos encontrábamos felices.

Por otro lado, al momento de tomar decisiones un poco más importantes lo frecuente e ideal sería tomarlas desde nuestra parte racional, tener la capacidad de poder observar las opciones que se presentan, analizarlas y elegir la más adecuada.

El tomar decisiones nos permite posicionarnos en lugares deseados del día a día, sintiendo agradecimiento, bienestar y felicidad, o bien, mantenernos en una posición estática, en nuestra zona de confort. La menos recomendable ya que, la mayor parte del tiempo tendemos a sentirnos angustiados o nostálgicos. ¿por qué así?

Resulta que, al elegir entre una opción u otra, reconociendo que la decisión tomada es la mejor al tener en cuenta sus pros y contras, tendemos a pensar en la decisión no tomada como una pérdida y vivir una especie de duelo en el cual nos llegamos a preguntar: “que hubiera pasado sí …”.

Lo ideal sería no darle cabida a estos pensamientos que pueden generar un mal sabor, pues al brindarle tanta importancia podríamos poco a poco tomar decisiones desde el miedo e inseguridad, ante las circunstancias y tristemente hacia nosotros mismos, paralizándonos por miedo a arriesgar y/o perder, convirtiendo cada decisión en un no automático.

Realmente lo único que debemos perder es el miedo, debemos avanzar en la vida sin este, para disfrutar, aprender y admirar las situaciones que nos pasan día a día. Se debe reconocer que no todo miedo es afecta de manera negativa, al igual que actuar impulsivamente en algunas ocasiones no lo es, hay miedos que impulsan y decisiones impulsivas necesarias para vivir.

Por otro lado, encontramos personas más felices, seguras y llenas de vida, aunque el tomar decisiones les genera cierto temor, toman riesgos y avanzan, permitiéndose aprender y cumplir sus sueños. Estas personas valientes, reconocen que la vida es muy corta y hay que vivirla hoy, tienen claro cuáles son sus prioridades, valores, experiencias, aprendizajes y la capacidad de tomar las decisiones con equilibrio entre lo racional y emocional. Dejan de lado el “hubiera”, toman su decisión y saben que nadie más es responsable de esto, afrontan la consecuencia que esta pueda traer consigo, sea positiva o negativa, enfrentando la situación sin lamentaciones, ni papeles de víctima.

Bajo esta línea, tomando en cuenta las bases del humanismo, corriente psicológica, la cual reconoce al ser humano como un ser integral, libre para tomar sus propias decisiones y ser responsable de esto, se presentan algunas recomendaciones para ser más consciente y encontrar un equilibrio entre lo emocional y racional al momento de tomar decisiones. Estas son:

  1. Realizar una lista de pros y contras: Al tomar una decisión importante es fundamental reconocer cuales son los beneficios o desventajas de dicha situación, que tan feliz o insatisfecho me hará. Por lo que, en una hoja de papel dividida a la mitad (puede ser inclusive en una pizarra o una nota del celular o computadora) marcaremos los pros y contras. Una vez finalizada esta, analizaremos cual opción es más viable de acuerdo a nuestros intereses, proyectos y metas. Se debe tomar en cuenta que al tomar cualquier opción estaríamos despidiéndonos de la otra, sin arrepentimiento.
  2. En algunos casos, consultar con alguna persona importante: Como seres humanos, debemos reconocer que somos seres sociales, por ende, no estamos solos (as) y nuestras decisiones de alguna manera pueden afectar a nuestras personas afectivas importantes. Por ende, podemos consultar las opciones para poder analizar y cuestionar estas y ver algunas otras perspectivas ante las circunstancias que no podemos observar por si solos. Esto sin hacer responsables a esas personas, ya que solo son un apoyo.
  3. No tomar decisiones desde las emociones del momento: En muchas ocasiones hemos escuchado: “no tomes decisiones importantes estando enojado”, “no prometas cuando estés feliz” y así muchas más. Esto se debe a que, al tomar decisiones desde nuestra parte emocional, la mayor parte del tiempo no somos conscientes, por ende, actuamos desde la impulsividad y posteriormente al ser más conscientes, podemos arrepentirnos de dicha decisión y caer en ansiedad por lo que pueda pasar después. Es necesario realizar una pausa cuando debemos tomar una decisión y estamos intensamente emocionados.
  4. Ser más empáticos con nosotros mismos y los demás: Nos acostumbran a pensar única y exclusivamente en nosotros, pero tomando en cuenta el punto dos, no podemos tomar decisiones que pueden dañar significativamente a otros, y a esto nos referimos de una forma consciente e intencional. Hay situaciones que nos harán posicionarnos de primero, por ejemplo: un ascenso en el trabajo, una relación dañina y otras situaciones que me permiten alcanzar metas y cumplir sueños. Es importante tener clara la diferencia de las circunstancias que me hacen feliz y elijo conscientemente para avanzar y cuando mi ambición lastima a otros.
  5. Decisiones al azar: Podemos tomar ciertas decisiones al azar, por ejemplo: Elegir una blusa aleatoriamente un día cualquiera, un sabor de helado con los ojos cerrados o tomar los primeros zapatos para ir al supermercado. Estas decisiones no generan gran impacto a no ser que se asista a un evento importante o que nuestro nivel de azúcar sea elevado. El punto importante es perder tanto tiempo en decisiones que no lo necesitan.

Cada decisión trae consigo una consecuencia, de nosotros (as) depende si al tomar “x” decisión, somos conscientes de la consecuencia que trae consigo, si es algo que me acerca más a aquello que queremos y nos hace ser felices y agradecidos con la vida, o si, por el contrario, por miedo nos estanca de alguna manera al vivir y no arriesgar.

“Las decisiones, no las condiciones, determinan quiénes somos”. -Viktor Frankl.

Kimberly Mora Naranjo

Kimberly Mora Naranjo

Psicopedagoga y estudiante de licenciatura en psicología. Amante de la vida, niños, adolescentes y animales, enamorada de las familias. Creadora de TREBOLETE. Mujer empática, expresiva y sensible, altruista y resiliente. Mensajera de buenas energías. Eterna aprendiz de experiencias, conocimientos y situaciones.

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