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Desarrollo Urbano: oportunidad para la igualdad y equidad de género

 Desarrollo Urbano: oportunidad para la igualdad y equidad de género

Imagen ilustrativa. Foto creada por lookstudio – www.freepik.es

Tomando en cuenta que las ciudades o las áreas urbanas, son de suma importancia en el desarrollo social y económico, representando el 40% del producto interno bruto (PIB) mundial, es necesario que, de la mano con ese desarrollo, respondan a las necesidades de sus habitantes, incluyendo el desarrollo urbano participativo, y asumiendo también la diversidad de las personas.

Son múltiples las desigualdades que sufren las mujeres en las ciudades, y que son necesarias abordar, para garantizar la equidad e igualdad de género dentro del desarrollo urbano.

Como un factor a considerar, encontramos la ausencia de mujeres que trabajan como urbanistas, arquitectas o ingenieras ha llevado al desarrollo de ciudades construidas por hombres y para hombres. Esto no solo afecta a las mujeres, sino también a los y las niñas, a las personas con discapacidades y a la persona adulta mayor. La participación de mujeres y niñas en los debates y decisiones relacionados con el diseño de espacios públicos en sus ciudades es esencial para crear espacios seguros e inclusivos.

Del mismo modo, en ausencia de una planificación urbana que contemple la problemática de género, las mujeres han visto restringido su acceso a la tierra, y, por tanto, a viviendas asequibles por limitaciones legales o prácticas discriminatorias.

También, debemos mencionar, la problemática de los servicios de transporte público en las ciudades, lugar donde las mujeres se sienten inseguras y discriminadas. El mismo dilema presentan los espacios públicos, sin embargo, mejorando la movilidad y la seguridad de las y los peatones, tales como la pavimentación ampliada y/o la iluminación adecuada, facilita la movilidad de las mujeres, quienes suelen hacer más desplazamientos a pie que los hombres, así como también de las personas con movilidad reducida y de los adultos mayores.

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La desigualdad de género limita la participación de las mujeres en la economía y en los beneficios de las interacciones urbanas. La dimensión económica del empodera­miento femenino, nos guía al acceso de recursos económicos, oportunidades y a la posibilidad de que las mujeres alcancen su máximo potencial en el mercado laboral decente, y como emprendedoras.

Contamos con un panorama donde existe desigualdad en la compensación salarial entre hombres y mujeres, la cual promedia un 30% en la región latinoamericana y del Caribe. Esta desigualdad limita el acceso de las mujeres a los mercados formales laborales y de vivienda urbana.

Otro tema, son las desigualdades persistentes en el acceso a la gobernanza urbana: propiamente en los gobiernos locales, las mujeres representan menos del 10% de los alcaldes, y de las 300 ciudades más grandes del mundo, solamente 25 tenían alcaldesas en el año 2017.

En cuanto a ésta participación política, existe una amplia gama de barreras y vulnerabilidades específicas que las mujeres deben enfrentar relacionadas con la discriminación por género, el cual resulta en una participación comunitaria y pública desigual y en un limitado acceso a la información, por mencionar algunos.

Después de analizar este panorama, las ciudades, a pesar de contribuir al desarrollo económico y social, tienen altos niveles de desigualdad en términos de acceso a servicios y oportunidades. No obstante, con una planificación urbana con enfoque de género, no sólo se beneficia a las mujeres, sino que también ayuda a optimizar las condiciones de vida de personas pertenecientes a los distintos grupos sociales que conviven en las ciudades.

Fuentes: Nora Libertun, UN Women, BID

Raquel Berrocal

Raquel Berrocal

Licenciada en Relaciones Internacionales con énfasis en Gestión de la Cooperación Internacional. Especialista en dirección de proyectos en género y cambio climático.

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