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¿Cómo proponer y tomar acciones inclusivas?

 ¿Cómo proponer y tomar acciones inclusivas?

Imagen ilustrativa. Foto creada por freepik – www.freepik.es

Sin duda, este pasado 31 de diciembre fueron muchas las personas que al dar las 12: 00 am del nuevo año corrieron con su maleta -a pesar de la pandemia- por la cuadra de su vecindario, usando de ser posible la ropa interior amarilla o roja, según la intención que esperan lograr.

Otros, ya tendrían lista la copa con su vino preferido, misma que alzarían para dar el primer brindis deseando buenos augurios y bendiciones para que sus seres más queridos puedan alcanzar todas sus metas. Esto al unísono de “jugo de piña” o el tradicional son de Tony Camargo y su clásica despedida con “El año viejo”, mientras que otros competían con los primeros minutos del reloj para poder comerse las doce uvas pidiendo se hagan realidad sus más preciados sueños.

Otra de las escenas que estoy segura no faltaron entre las costumbres de los primeros días del año recién estrenado, sería una gran lista -en algunos casos- de “buenos propósitos” en los que no faltan la tradicional dieta, la cual, o nunca se empieza o se deja tirada en el camino con miles de justificaciones a nuestro favor, o el trillado, “_este año iré al gym”, para el que pagan la primera mensualidad y dejan de asistir porque les demanda mucho dolor -los primeros días- o tiempo -parte de las excusas claro-. No podría faltar en la lista: el tomar más agua, dejar el café, tomar más té, dormir lo suficiente, pasear al perro, arreglarse con la suegra/o, conseguirse una suegra/o, leerse un libro… y así sigue la lista interminable de deseos, que generalmente quedan en eso, solamente simples deseos.

Pero independientemente del “agüizote” como decimos los “ticos” que usted tenga para despedir el año viejo y recibir al nuevo. Hagamos un alto y comprometamos con nosotros mismos a hacer una lista sí, aunque sea con pocas metas ojalá realistas, viables, pero les propongo que agreguemos un tema muy poco cotizado, el de ser más que empático/a, consciente e inclusivo/a con aquellas personas que forman parte de poblaciones vulnerabilizadas y claro que en mi caso recomendaré siempre que en todas las acciones que usted ejecute, incluya a las Personas en situación de discapacidad.

Maneras de hacerlo hay muchas, estos son tan solo algunos ejemplos:

  1. Póngase en “los zapatos” o -como digo yo- “en la piel” de la Persona que presenta alguna situación de discapacidad: No juzgue al niño o al joven que aparentemente hace un “berrinche” en un espacio público, quizás debido a su situación presenta una condición del Espectro autista o Asperger y tiene una crisis provocada por su hipersensibilidad auditiva. No juzgue a la Persona en silla de ruedas que va por la calle arriesgando su vida, generalmente lo hace por falta de aceras accesibles o por falta de rampas en las esquinas de estas, por lo que averigüe antes y de manera respetuosamente ofrezca apoyo si es necesario.
  2. Algo muy importante es mirar a las personas de este colectivo como su igual, lo que inmediatamente generará un respeto hacia su dignidad inherente como persona, viéndose reflejado en el hecho de que ya no se tratará a estas personas como “eternos niños/as”, sino de acuerdo a su edad cronológica y no según a la nefasta etiqueta de la edad del desarrollo o edad funcional, – escala de medición del desarrollo de un individuo- con lo cual colaborará a su empoderamiento como individuo.
  3. Aboguemos por entornos de diseño universal: Apoyemos toda iniciativa del Estado o gobierno local cuando estos destinen financiamiento para la ejecución de obras accesibles – muy poco, por cierto- o cuando se exige que el establecimiento cumpla con la normativa vigente en este tema. ¡Ahhh acá agrego No obstruya parqueando su vehículo en las pocas rampas existes! Esto realmente nos causa daño, frustración e incluso nos puede significar la vida, si tenemos que transitar justo detrás o al lado de un auto, por no poder accesar a la acera.
  4. Usemos los términos adecuados: No, no se dice discapacitado, inválido, tullido ni “persona especial” o con capacidades diferentes” Sus palabras además de hirientes denotan cuanta ignorancia usted tiene del tema y sí, hasta delata su edad, ya que de acuerdo al término utilizado sabremos a que siglo pertenece usted, -claro que estoy siendo sarcástica, además ya hablaremos largo y tendido sobre este tema- pero sobre todo cuanto respeto tiene usted por las demás personas.

Podría seguir mencionando muchísimos más ejemplos, sin embargo, finalizo haciéndole de nuevo la invitación a que si hace una lista de buenos propósitos, además -reiteró- de que sea con metas reales y con mucho compromiso y esfuerzo personal por hacerla realidad, sea innovador/a y agregue ejercicios inclusivos en todos los ámbitos en los que usted se desenvuelva, inicie con pequeñas acciones que tarde o temprano harán la gran diferencia.

Wendy Barrantes

Wendy Barrantes

Licenciada en Derecho. Activista por los derechos de las personas con discapacidad. Fundadora del Centro de Vida Independiente Morpho.

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