CR Actualidad

Genera contenido de valor en la red

¿Cómo percibe la sociedad la “crisis” de adquirir una discapacidad?

 ¿Cómo percibe la sociedad la “crisis” de adquirir una discapacidad?

Imagen ilustrativa. Foto creada por freepik – www.freepik.es

Diversas son las actitudes con las cuales las personas afrontamos las crisis, sobre todo cuando estas representan un cambio drástico en nuestra vida.

Pero antes de continuar ¿sabes qué es una crisis?

De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española se conceptualiza como: “Situación mala o difícil”, también se le describe como un Cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que estos son apreciados”. 

Por lo que, al encontrarnos ante una de estas “malas situaciones” – mismas que pueden ser de cualquier índole, social, sentimental, existencial, de salud, económica entre otras-, algunos verán la oportunidad para dar un espacio a lo espiritual, reflexionar y salir más fortalecidos de la misma, otros en cambio experimentarán la más profunda depresión en la que aflorarán sentimientos como la confusión, amargura, ansiedad, llanto espontáneo, baja autoestima o negación ante aquel nuevo e inesperado escenario.

Ya que esta dificultad les cae como un “balde de agua fría” en su – hasta entonces – “estable” vida, y como si fuera poco la sociedad les exige reaccionar -no importa cómo- pero reaccionar ante estas circunstancias para las cuales nunca nadie los preparó.

Sin embargo, muchos líderes y autores reconocidos a nivel mundial nos enseñan que las crisis son también una oportunidad para crecer, entre ellos el famoso científico Alberth Einstein cuando dijo: “la crisis es la mejor bendición que puede sucederle a las personas y los países, porque las crisis traen progresos”.

¿Por qué entonces estos “momentos difíciles” generalmente se toman de muy mala manera? Será porque, además del hecho de que no se nos educa para enfrentarlos, sí se nos inculca fuertemente que no está permito “caerse” de ningún modo, no se nos autoriza a fracasar.

Porque, aunque hay diferentes personas con diferentes reacciones, sin duda alguna hay un factor común entre ellas y es que ninguna de estas personas quiere fracasar ni mucho menos sentirse un “fracasado social”.

Pues ¿cuál bendición puede haber en que alguien pierda su trabajo, o el que se rompa un matrimonio, o “peor aún”, que le ocurra un accidente y quede inmovilizado usando una silla de ruedas por el resto de su vida, es decir qué de bueno puede haber en adquirir una discapacidad?

Porque en algo estamos claros, para esta sociedad capacitista la peor de las crisis está en que su “buen funcionamiento” sensorial, cognitivo, psicosocial o físico desmejore a tal punto de ser considerado una persona en situación de discapacidad.

Es decir, aunque una ruptura matrimonial duela y se llore, con el tiempo “volverás” a amar y muy probablemente construyas otra relación, o si pierdes el trabajo, otra “puerta se abrirá” y ya encontrarás otro en algún lugar, pero si tu cuerpo “falla”, ya sea por una enfermedad, accidente o por tu condición de ser una persona adulta mayor, ya no “hay vuelta atrás”, no volverás a ser la misma persona independiente económica, física ni socialmente, en otras palabras y muy coloquialmente hablando estás  “frito, frita”, anulado.

Bueno, al menos esa es la idea que nos vende esa estructura en ocasiones arcaica y cuadrada llamada sociedad.

Y esas crisis sustentadas más por las etiquetas y estereotipos de imaginarios sociales ¿sí que pegan fuerte verdad? ¿O me equivoco?

Pero desde mi experiencia de vida de tantos años como persona en situación de discapacidad te puedo decir con toda autoridad que la vida continúa y aunque siga sonando trillado, hay paz después de la tormenta, después de la desesperación e incertidumbre que se pueda tener en esos momentos que generalmente se pasan a solas -porque tu familia y amigos en estas circunstancias no siempre son los mejores aliados- mientras vienen a la mente fragmentos de la vida pasada -sin discapacidad- y pensamientos recurrentes de cómo será el futuro en un cuerpo que ya no funciona igual.

Y sí no te voy a mentir, será difícil y dependerá mucho del apoyo de la familia, pero aún importa más que la misma persona que adquiere la discapacidad reconozca y viva su duelo -del cual hablaremos luego- para poder sobrellevar y  para vencer este tipo de crisis.

También es fundamental que se reconozca que ese hijo, pareja, familiar o amigo querido o incluso usted que lee este artículo que vive una situación de discapacidad es un ser valioso/a y que aún puede vivir plenamente lo que le reste de vida. Sí, en ese cuerpo que aunque distinto, y que tal vez ya no funciona igual, sigue permitiéndole el milagro de la vida, por lo que no se concentre en lo que no puede hacer, sino en lo que sí puede hacer. Qué importa si lo hace de forma diferente, lo que importante es precisamente eso, vivir.

Otros de los tips claves que me han servido en lo personal – aunque lo admito algunos me llevaron su tiempo interiorizarlos- y que me han ayudado mucho, son los siguientes:

  1. No compare su vida pasada con la actual.
  2. No compare a su hijo, pareja, familiar o amigo con discapacidad. Si usted es quien tiene la condición de discapacidad, no se compare con las demás personas -aplica también para quienes no presentan discapacidad-. Todas las personas tenemos habilidades y destrezas diferentes, por lo no desperdicie más su tiempo en esta acción desgastante.
  3. Olvídese del “cómo sería sino tuviera discapacidad” y dese la oportunidad de vivir el presente, muchas son las cosas maravillosas que se pierden por ese supuesto absurdo que no cambiará nada.
  4. Ame la diferencia que presenta su cuerpo, su condición y deje de sentir vergüenza de no caminar, comer, moverse, hablar, reír, bailar y hasta porque no “echar el cuento, como el bendito, cómo los demás”. Sé es único e irrepetible; compréndalo.
  5. Rodéese de personas que lo miren y traten como lo que se es, una persona con valor y dignidad. No insista en buscar aceptación en personas que quizás no se aceptan ni ellas mismas.
  6. Confíe en el gran potencial que su hijo, pareja, familiar o amigo con discapacidad, o usted mismo tiene, se debe explorar en qué se es bueno, pero recuerde que está bien fallar y no ser perfecto-nadie lo es, solo Dios-.
  7. No se atormente más preguntándose el porqué. Cambie la pregunta por un ¿para qué? Verá como eso marca la diferencia.
Imagen ilustrativa. Foto creada por kjpargeter – www.freepik.es

Para concluir quiero dejarle la siguiente frase pensamiento, dicha por el empresario Juan Roig y presidente ejecutivo de la compañía española Mercadona:

“Ojo a las situaciones inesperadas. En ellas se encierran a veces las grandes oportunidades”

Por lo cual no tenga miedo a esa nueva situación, no sabemos si esa “crisis” provocada por el hecho de adquirir una discapacidad, le dé la oportunidad de innovar y sea usted esa persona que invente ese artefacto que aún hace falta para brindar mayor accesibilidad al colectivo con discapacidad o simplemente su gran oportunidad radique en comprender en que se es feliz en lo poco, teniendo vida y apoyando a los demás.

Wendy Barrantes

Wendy Barrantes

Licenciada en Derecho. Activista por los derechos de las personas con discapacidad. Fundadora del Centro de Vida Independiente Morpho.

Artículos relacionados